María Teresa Beatriz Roldán Hernández, de 64 años de edad, desapareció hace casi un año en la ciudad de Puebla. Es jubilada de la BUAP y su familia señala como principal sospechoso a un hombre que realizaba trabajos de albañilería en su casa; ambos son testigos de Jehová.
En entrevista para Ambas Manos, la familia explicó que Betty —como la llaman de cariño— fue vista por última vez el 30 junio de 2024 en la colonia Prados Agua Azul.
Luego de varios días sin tener noticias de ella, presentaron la denuncia por desaparición y, al mismo tiempo, emprendieron una investigación por cuenta propia.
Al entrar a su casa encontraron todo limpio, pero sin electrodomésticos que recién había comprado porque remodeló su casa. Tampoco estaba su perro Twinky, un french poodle.
Se llevaron todo lo nuevo: el refrigerador, lavadoras, pero dejaron las cosas viejas y en orden. La puerta estaba cerrada como ella la dejaba, con su cortinita”, narraron.

Un albañil testigo de Jehová, el principal sospechoso de la desaparición de jubilada de la BUAP
La familia señala como principal sospechoso a Miguel Ángel, un joven de 30 años que trabajaba en la casa de Betty. Al parecer, fue el último en verla con vida.
La pista llegó a través de la congregación de los testigos de Jehová, quienes reconocieron al sujeto como miembro de su comunidad.
Una sobrina de Betty explicó que la religión genera una separación fuerte entre sus adeptos y familiares que no comparten esa creencia.
Cuando alguien no es de su misma religión, tienden a aislarlos y romper lazos familiares. Eso provoca que, en situaciones como la desaparición de mi tía, los testigos de Jehová que podrían aportar información terminan abandonando a su propia gente, dejando a las familias sin apoyo”.
Este comportamiento, dijo, complicó las investigaciones, pues varios de los testigos que inicialmente ofrecieron datos, luego se retractaron.
Pese a los indicios, la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha logrado vincular al sospechoso. Su argumento es que no hay prueba de una relación directa con la mujer desaparecida.
La familia obtuvo el número telefónico de Miguel Ángel y así pudo encontrar su perfil de Facebook. En la red social hallaron publicaciones sobre trabajos de albañilería y venta de celulares
Todo lo que encontrábamos se lo pasábamos a Fiscalía. Números, fotos, direcciones. Incluso buscamos en los grupos de venta por si aparecían los electrodomésticos”, explicó otro sobrino.
Asimismo, puntualizaron que una amiga de Betty, con quien solía pasar mucho tiempo, esparció el rumor de que la víctima y el albañil era pareja y se habían fugado.
Esto hizo que muchas personas dentro los testigos de Jehová desestimaran la situación.
Detectan movimientos bancarios tras la desaparición
En agosto de 2024 llegó un estado de cuenta que mostró movimientos durante el mes de julio, cuando María Teresa ya estaba desaparecida.

Se trataba de gastos menores en ferreterías y tiendas Oxxo ubicadas sobre la 10 Poniente. A pesar de que se reportaron con fechas y horas, la FGE no logró obtener grabaciones ni identificar a los compradores.
La familia mantuvo la esperanza de que estuviera retenida por alguien que cobraba su pensión, por eso evitaron divulgar ciertos datos. Sin embargo, al finalizar el año, confirmaron que ya no se presentó a la dependencia donde debía verificar su identidad para continuar con el apoyo.
FGE se niega a entregar copias de la carpeta de investigación
Otro obstáculo, acusan, es la falta de acceso a la carpeta de investigación. Al inicio, la Fiscalía sí entregó copias, pero desde octubre pasado dejaron de hacerlo.
Ahora sólo me dejan ver, pero sin fotos, sin explicaciones. Me dicen que ya pasó mucho tiempo y que por eso no pueden hacer peritaje en la casa”, cuenta la sobrina.
A pesar de ello, y tras su insistencia, se programó una diligencia con georradar para el 4 de abril de 2025. El objetivo era descartar que Betty estuviera enterrada.
El 3 de abril, un día antes de la diligencia, las cámaras de vigilancia instaladas en la casa registraron a tres individuos que querían entrar.
Los sobrinos vieron en tiempo real desde su celular y de inmediato llamaron a la policía y al investigador.
Dos hombres fueron interceptados: uno se identificó como trabajador de una empresa bienes y raíces. Dijo que habían sido contratados para comprar el inmueble.
El segundo sujeto no supo qué responder. Ambos fueron llevados al Ministerio Público, pero finalmente se les dejó ir sin cargos después de 48 horas.
Cabe destacar que incluso llevaban los documentos de la casa y otros personales de Beatriz.
A casi un año del hecho, no hay avances ni detenidos y tampoco diligencias ministeriales relevantes.
Los agraviados manifestaron que son conscientes de que posiblemente Betty no aparezca con vida, pero desean esclarecer lo que pasó y tenerla de vuelta en casa.


